Seguros de dependencia: cada vez más necesarios

Uno de los retos a los que se enfrenta nuestra sociedad en estos momentos es la dependencia. El aumento de esperanza de vida con una salud no del todo buena y situaciones sobrevenidas como accidentes o enfermedades hace que la dependencia adquiera un protagonismo muy alto dentro de la planificación financiera de nuestro ciclo vital.

Definimos dependencia como el estado permanente que en que se encuentran las personas que, por razones derivadas de la edad, de la enfermedad o de la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de su vida diaria o, en el caso de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal.

Grados de dependencia

En la dependencia definimos varios grados en función de la independencia o ayuda que le pueda prestar terceras personas y las actividades que uno pueda realizar, existiendo un baremo normalizado (BVD) para ello. Existen tres grados.

Para conocer el grado de dependencia que una persona pueda tener, hay que solicitar una valoración a los servicios sociales de la comunidad autónoma donde ésta viva. Una vez obtenida la valoración, se puede acceder a las ayudas que marca la Ley de Dependencia.

Grado III o Gran Dependencia

Se da cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de su vida diaria varias veces al día y, por su pérdida total de autonomía física, mental, intelectual o sensorial necesita del apoyo de una persona continuamente o tiene necesidades de apoyo generalizado para su propia autonomía personal.

Dentro del Baremo de Valoración de Dependencia, ser gran dependiente se clasifica entre 75 y 100 puntos.

Grado II o Dependencia Severa

Se da cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria, dos o tres veces al día, pero no requiere el apoyo permanente de un cuidador o tiene necesidades de apoyo extenso para su autonomía personal.

Dentro del Baremo de Valoración, la Dependencia Severa se clasifica entre 50 y 74 puntos.

Grado I o Dependencia Moderada

Se da cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria al menos una vez al día o tiene necesidades de apoyo intermitente o limitado para su autonomía personal.

Dentro del Baremo de Valoración, este tipo de dependencia se clasifica entre 25 y 49 puntos.

Seguros de dependencia

El sector asegurador no está ajeno a este reto de la dependencia, que se acrecentará dentro de unos años. Hay que tener en cuenta que España es uno de los países con mayor longevidad del mundo y donde muchas personas, por edad principalmente, serán dependientes, en mayor o menor grado.

Por eso mismo, desde hace unos años existen en el mercado soluciones para resolver la situación de dependencia, al margen de que podamos disponer de las ayudas estatales o autónomas y nos ayuden a complementar las mismas. Diversas compañías de seguros ya iniciaron un camino dentro de la dependencia, adquiriendo residencias o centros de día o construyendo las suyas propias, en una acción que va de nuevo en reforzar con la sociedad ese vínculo de protección y bienestar.

Contratación de un seguro de dependencia

Para contratar un seguro de dependencia debe tenerse una edad mínima de 20 años siendo el máximo de 65 años. También es requisito indispensable superar un cuestionario medico inicial.

Algunos seguros de dependencia pueden tener periodos de carencia, que es el periodo de tiempo que transcurre entre el día en el que entra en vigor el contrato y el día en el que el asegurado puede comenzar a disfrutar de las garantías. La carencia habitual suele ser un año.

Garantías de los seguros de dependencia

Las garantías, como comentamos, van en la línea de satisfacer las necesidades que surgen una vez que tenemos confirmado el grado dependencia. El seguro se contrata para cubrir el grado II y grado III de dependencia. Si entramos en situación de dependencia en grado II y ésta se agrava pasado un tiempo y ya iniciado el pago por la aseguradora del capital garantizado, pasamos a grado III, la aseguradora nos pagará el capital garantizado para ese grado. Habitualmente es el doble (ejemplo 200.000 € para dependencia severa, 400.000 € para gran dependencia).

Además de la garantía de capital (o renta vitalicia), existen compañías que prestan servicios previos a la dependencia o durante ella, como la tele asistencia, ayuda a domicilio, orientación telefónica, tratamientos de fisioterapia, acompañamiento, información jurídica, y otras derivadas y que pueden ser necesarias llegado al estado de dependiente.

Las primas pagadas en caso de fallecimiento antes de una determinada edad del asegurado son devueltas a sus beneficiarios en forma de capital. Se trata de una garantía que ofrece una compañía, donde se combina el propio seguro de dependencia y otro seguro de vida, combinado en la misma póliza.

Fiscalidad de los seguros de dependencia

El seguro de dependencia es un seguro que nos proporcionará una serie de prestaciones en forma de servicios y de capital (o renta) para garantizar nuestro bienestar.

Este seguro tiene beneficios fiscales, pues son deducibles las primas satisfechas por el contribuyente de su base imponible. El contribuyente tiene que ser tomador, asegurado y beneficiario del seguro para tener el beneficio fiscal.

El límite fiscal de reducción para las primas satisfechas está en 8.000 € ó el 30% de la base imponible (la menor de las dos). También existe un límite financiero de 8.000 €. Este límite no se agrega o se suma al límite que existe también para aportaciones a planes de pensiones o ppa, con lo que debes de revisar con tu mediador las aportaciones que realices. Igualmente, puedes consultarnos sobre la fiscalidad aplicable en caso de patrimonios protegidos o seguros de dependencia constituidos para nuestro cónyuge.

La prestación en forma de capital que recibamos de la compañía tributa como rendimientos de trabajo y está sujeta a retención fiscal. Lo más conveniente es el cobro de la prestación en forma de renta vitalicia. Llegado el momento, lo mejor es que consultes con nosotros cuáles son las mejores opciones atendiendo a tu situación personal y profesional.

Una persona de 50 años, con un salario bruto de 32.000 € en Asturias, con hijos mayores de 25 años, sin hipoteca y con un seguro de dependencia con prima anual de 750 €, tendría una deducción de 214 €.

Conclusiones sobre los seguros de dependencia

El seguro de dependencia viene a complementar otras ayudas que podamos percibir del Estado. Es un seguro que garantiza una renta vitalicia (o capital) en caso de dependencia y para siempre (hasta el fallecimiento) y tiene deducciones fiscales interesantes que pueden ayudar a planificar financieramente la economía doméstica.

Desde Insure Brokers ponemos a tu disposición un estudio personalizado a su situación personal y profesional, ofreciéndote las mejores opciones que cubran tu necesidad de protección y autonomía con nuestros asesores especializados.

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